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Análisis de la Región Áncash: Consideraciones para el desarrollo productivo sostenible

“Para un desarrollo sostenido y planificado de las potencialidades de Áncash evidentemente se requiere de una mayor inversión pública y privada que permita impulsar y dinamizar sostenidamente las actividades productivas, así como una mayor participación de iniciativas empresariales para la competitividad productiva”.

Ing. Klebert Sotomayor E.

Gerente Regional de Desarrollo Económico – GRA

Pese a que el mayor ingreso proviene de la minería (sustentado básicamente por dos grandes proyectos: Pierina y Antamina), Áncash es una región eminentemente agrícola: posee 304,328 ha de tierras cultivables que representan el 5.5 % de las tierras agrícolas a nivel nacional, donde por su variedad climática se cultivan una gama de productos agrícolas. En términos estadísticos, la región participa con un 2.7% en el agro nacional, con un 3.8 % en el PBI agrario total y con una PEA agrario regional del orden del 36.2%.

Mientras en el sector pesquero y acuícola por las potencialidades del litoral marino en la práctica convierten a la región en el mayor productor de harina y aceite de pescado a nivel mundial; ello, sustentado en la abundancia del recurso anchoveta y una gran infraestructura productiva industrial instalada especialmente en el puerto de Chimbote. En tanto en las zonas de sierra, se posee un gran potencial hidrobiológico para el desarrollo de la acuicultura continental.

De las 12,000 lagunas inventariadas a nivel nacional, más de 900 se localizan en Áncash. Estos recursos lénticos poseen excelentes aptitudes para la crianza intensiva con jaulas flotantes, semiintensiva a través de corrales y/o extensiva, no solo del recurso trucha sino que de otros de aguas frías como el pejerrey argentino, recursos de fácil manejo, buena conversión alimenticia, rápido crecimiento y de alto valor comercial.

Finalmente, el turismo con ingentes recursos naturales y culturales constituyen un gran atractivo de desarrollo económico.

Con todas estas potencialidades para un desarrollo sostenido y planificado de los recursos antes mencionados, evidentemente se requiere de una mayor inversión pública y privada que permita impulsar y dinamizar sostenidamente las actividades productivas en el ámbito regional, así como una mayor participación de iniciativas empresariales para la competitividad fructífera.

La producción en la región aún no ha alcanzado la sostenibilidad necesaria, por cuanto la comercialización y desarrollo se orienta al mercado local o doméstico; siendo fundamental ingresar agresivamente a los mercados nacionales y extranjeros para incrementar las exportaciones competitivas. Donde el sector exportador será el eje dinamizador de la actividad productiva interna, con efectos directos sobre las inversiones, la tecnología y el empleo; y para dinamizar estos procesos existen tendencias favorables de crecimiento sostenido de la economía peruana en los últimos años y la descentralización del Estado que hace realidad el manejo de recursos y capacidades para el desarrollo en los niveles regionales y locales; a lo que se suma el incremento de los recursos financieros, a partir del incremento internacional de precios de los metales. Recordando siempre que es necesario contar con políticas eficientes para el desarrollo regional.

Otro escenario favorable es el incremento de la demanda mundial por alimentos; a partir del desarrollo de nuevas economías mundiales, así como por la presencia cada vez más importante de demanda por alimentos producidos bajo condiciones sanas (ecológicos). Escenario que posibilita el ingreso de nuestros productos a mercados de alto poder adquisitivo mediante tratados y negociaciones comerciales; todo ello aunado a un mayor y mejor acceso al conocimiento y técnicas sin demasiadas barreras, en especial al requerido para el desarrollo agropecuario, pesquero, acuícola, y turístico, entre otros.

Entonces ¿Qué debemos hacer ante esta realidad?

  • Fortalecer actividades agrícolas, pecuarias, forestales, pesqueras-acuícolas, turísticas y artesanales, relacionadas y vinculadas a mercados dinámicos, con productores organizados y articulados a cadenas de producción.
  • Continuar con el proceso de articulación vial del territorio, tanto a nivel interno o regional, interregional y bioceánico.
  • Generación de centros de servicio empresariales, como soporte para el nivel productivo de pos cosecha, acopio, almacenamiento y conservación; así como de capacitación altamente competitiva que brinden una  eficiente red de servicios a nivel regional a las principales actividades económicas; fortalecidas por redes y/o asociaciones de productores agropecuarios, forestales, acuícolas y artesanales que cumplan con estándares de producción para exportar a mercados nacionales e internacionales.
  • Gestión de unidades geo-económicas por cuencas y microcuencas con estudios de zonificación ecológica económica y ambiental, para una gestión ordenada y participativa del territorio.
  • Promover el desarrollo hidroenergético articulado a otras actividades como: agrícolas, forestales, acuícolas y turísticas; a partir del uso integral de los recursos como, por ejemplo, una laguna con acceso vial que puede ser aprovechado con fines acuícolas, y además con un efluente que puede generar minicentrales de generación de energía, un suministro de agua con fines agrícolas o de forestación, y dependiendo de su entorno paisajístico, tener un valor agregado con fines turísticos. Adicionalmente, se debe promover la generación de energías no convencionales como las eólicas, solares, etc..
  • El minifundio es la modalidad de tenencia de la tierra que predomina en Áncash, como lo es en todo el territorio nacional. Al respecto, la promoción de la asociatividad es un mecanismo válido que debe implementarse con la presencia del productor convencido de las ventajas de su participación.
  • Identificar y priorizar actividades agrícolas, pecuarias, acuícolas, forestales, artesanales y de micro y pequeña industria que sean indicadores para el establecimiento de los planes de competitividad y de exportación regional, definiendo actividades y productos por espacios geo-económicos.
  • Implementación de medidas de promoción e incentivos para la generación de economías de escala articuladas al mercado, para lo cual deberá elaborarse programas agrícolas, pecuarios, etc.; consensuados con los diferentes sectores productivos de la región, en los que deberán participar también los diferentes instituciones y dependencias público-privadas que de una u otra manera participan en el  proceso productivo regional.
  • Desarrollar infraestructura de soporte económico que permita el incremento de la competitividad, para lo cual fundamentalmente se requiere de puertos y servicios portuarios respectivos, infraestructura vial, comunicaciones, empresas e instituciones financieras, así también investigación tecnológica, mercadeo, comercio nacional e internacional y formación de recursos humanos calificados.

Factores que limitan las competitividades sectoriales en la Región

A continuación se presenta un apretado diagnóstico de cada uno de los sectores productivos vinculados a la Gerencia Regional de Desarrollo Económico de  Áncash. Si bien estas no engloban toda la problemática, constituyen las principales barreras que de una u otra forma repercuten en el desarrollo de las actividades productivas en la región.

En Materia Agraria

El “minifundio”, si no está vinculado a la asociatividad puede ser un escollo. En la región al igual que en el resto del país (especialmente en la sierra) existe una marcada atomización y/o parcelación de las unidades de producción (el 91% es menor a 5 Ha).

La mayoría de los agricultores de la región carecen de perspectiva comercial y empresarial, debido a la escasa asociatividad, esto limita su competitividad. Se conoce poco del mercado, que es aprovechado ventajosamente por los intermediarios. El limitado acceso a la capacitación, asistencia técnica y crédito para los pequeños y medianos productores, y la baja cobertura de información (planificar campañas, mercado) son otros factores negativos.

Bajos niveles de utilización de insumos por elevados costos y poca disponibilidad (convencional y orgánica), así como precarios sistemas de uso del agua y una existencia de limitado uso del riego tecnificado que genera degradación de ecosistemas agrícolas por mal uso del agua e insumos, inadecuadas prácticas de riego y deforestación. Además de la falta de fomento de la investigación; la insuficiente transferencia tecnológica y extensión agropecuaria al servicio de los productores resumen la falta de competitividad en esta área.

En Materia de Turismo

El déficit en servicios turísticos de calidad e informalidad de los mismos, la poca conciencia y cultura turística en los prestadores de servicio, la falta de promoción turística en los mercados interno y receptivo, especialmente de nuestros patrimonios culturales y naturales, y el acondicionamiento de servicios básicos, así como un irrisorio desarrollo del turismo rural comunitario son parte principal del problema.

En Materia Pesquera y Acuícola

La carencia de un diagnóstico de la acuicultura continental y de un catastro acuícola es un obstáculo esencial de superar, a ello la construcción de infraestructuras piscícolas sin criterios técnicos prescindiendo de asesoría especializada por parte del ente rector respectivo (DISUREPRO) es una inversión perdida, debido que a la postre se vuelven obsoletos al no obtener de ellos los resultados técnicos productivos esperados.

Otros limitantes son el colapso de la estación pesquera de Huaraz por la polución del recurso hídrico, la falta de caudal en tiempo de estiaje e infraestructura obsoleta, y la carencia de programas de capacitación en gestión empresarial y técnico productivo.

En Materia de Industria:

La utilización de tecnologías anticuadas aunada a que un segmento mayoritario de las unidades productivas manufactureras operan en viviendas propias o alquiladas son parte de la visión de empresa actual.

La limitada capacitación en gestión empresarial y técnica productiva ocasionan que la producción principalmente esté orientada al mercado local y regional por limitados canales de comercialización, deficiencias en marketing y posicionamiento en el mercado.  Correspondiendo la producción de la micro y pequeña empresa, aproximadamente en un 80%, al auto sostenimiento.

En Materia de Minería:

Resalta la informalidad en las actividades de la pequeña minería y la minería artesanal, con sus pocas capacidades técnicas en las labores mineras desarrolladas, que carecen de plantas concentradoras de minerales y plantas de procesamiento de minerales no metálicos.

En resumen, las acciones de la Gerencia Regional de Desarrollo Económico, orientada a generar condiciones para la competitividad regional, consideraron prioritario para el año 2013 las acciones orientadas a mejorar los niveles productivos y la competitividad regional con los siguientes programas:

  • La implementación de políticas sectoriales en los cinco aspectos siguientes: Apoyo a la asociatividad, promoción de inversiones, de la actividad empresarial y la competitividad, la innovación tecnológica, y el fortalecimiento institucional.
  • La ejecución del Programa PROCOMPITE-Áncash como mecanismo para generar conocimientos en planes de negocios e incentivar la inversión empresarial en los productores.
  • Plan de Competitividad Regional, como instrumento orientador de las políticas sectoriales.

Las última noticias del sector ambiental en: www.cruzadaambiental.com

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